“Estoy cansado” no siempre significa sueño: cómo reconocer el agotamiento emocional
Todos hemos tenido una semana intensa o una mala noche de sueño que nos deja cansados. Pero es importante distinguirlo de esos momentos en que decir “estoy cansado” describe algo más difícil de resolver que solo una buena noche de sueño reparador.
Síntomas como sentirse casi sin energía, irritable, desconectado de la rutina habitual o con mucha dificultad para concentrarse suelen estar asociados con malestar emocional o consecuencias de largos períodos de estrés sostenido. Es importante recordar que cómo pensamos, sentimos, trabajamos y nos relacionamos con los demás también es una expresión de nuestra salud mental.1
Identificar señales como estas no supone asumir que existe un trastorno, sino simplemente que estamos atentos a cómo nos sentimos para actuar en caso de que haga falta.
Cuando descansar y dormir ya no alcanza
El agotamiento emocional puede sentirse de distintas maneras. Algunas personas lo describen como una sensación constante de cansancio mientras que otras se perciben con menos paciencia, dificultad extrema de concentrarse o que tareas antes sencillas ahora les lleva muchísimo más esfuerzo.
Es común que ante situaciones de estrés también aparezcan alteraciones del sueño, caída abrupta de los niveles de energía, dolores musculares, molestias gastrointestinales, preocupación constante o dificultad para enfocarse y organizarse.2
Una señal útil para prestar atención es la persistencia. Y saber identificarlo es igual de importante: no es lo mismo terminar cansados después de un día difícil que sentir que llevamos semanas funcionando con la energía de reserva que ya está agotada.
No todo agotamiento es “burnout”
En los últimos años la palabra *burnout* se utiliza cada vez más como sinónimo de estar exhausto, pero vale la pena reparar en su significado específico.
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, el “burnout” es un fenómeno relacionado exclusivamente con el ámbito laboral, consecuencia de un estrés crónico en el trabajo que no pudo manejarse adecuadamente.3
Se caracteriza por agotamiento, mayor distancia mental o negatividad respecto al trabajo y una disminución de la sensación de eficacia profesional. Por eso, podemos sentirnos emocionalmente agotados por diferentes circunstancias de la vida sin que necesariamente estemos atravesando un burnout.
La importancia del contexto en el bienestar emocional
Hablar de bienestar emocional no debería reducirse solamente a preguntarnos qué estamos haciendo individualmente para sentirnos mejor. Si lo evaluamos en el trabajo, por ejemplo, factores como la presión constante, largas jornadas laborales o la falta de apoyo pueden favorecer el estrés y agotamiento.
Es importante hablarlo porque ayuda a sacarle una carga personal e inútil que desliza la responsabilidad a la persona de que debería “ponerle ganas”, “organizarse mejor” o practicar técnicas de relajación, cuando el problema está en otro lado.4
¿Qué podemos hacer cuando empezamos a sentirnos desbordados?
Aunque no existe una única respuesta porque cada caso es diferente, sí hay algunas prácticas que pueden ayudarnos a redirigir la mirada:
- Identificar qué situaciones están generando mayor carga.
- Intentar proteger los tiempos de descanso y sueño.
- Hablar con alguien de confianza sobre lo que está pasando.
- Revisar, cuando sea posible, las exigencias y límites en el trabajo.
- Buscar espacios de desconexión y actividades que permitan recuperar energía.
- Pedir ayuda profesional cuando el malestar persiste, se intensifica o empieza a interferir con la vida diaria.
Hablar de salud mental también es prevención. Hacerlo antes de llegar al límite permite reconocer necesidades, pedir apoyo y evitar que el malestar quede minimizado, y peor, escondido detrás de un simple “estoy cansado”.5
Hablar como forma de cuidado
Preguntarle a alguien de forma genuina “¿cómo estás?” y estar dispuestos a escuchar abiertamente la respuesta puede ser importante tanto en casa como en el trabajo.
No necesitamos tener una solución para lo que le sucede a otra persona. Escuchar sin minimizar, mostrando empatía y siendo sinceros en nuestro interés, es más valioso de lo que podemos pensar. Es aconsejable evitar frases como “a todo el mundo le pasa eso” y acompañar la búsqueda de ayuda cuando es necesaria.
En el Día Mundial de la Salud Mental, quizás valga la pena cambiar una pregunta. En lugar de asumir que alguien necesita dormir más cuando dice que está agotado, podemos optar por preguntarle: “¿Es cansancio o sentís que hay algo más?”
Si estás atravesando una crisis de salud mental, angustia intensa o una situación en la que existe riesgo para vos o para otra persona, existen además recursos gratuitos de orientación y atención:
Uruguay: Línea de Apoyo Emocional 0800 1920, disponible las 24 horas. Para prevención del suicidio, *0800 0767 o 0767, también las 24 horas.
Argentina: Línea Nacional de Orientación y Apoyo en la Urgencia de Salud Mental 0800-999-0091, gratuita, confidencial y disponible las 24 horas, todos los días del año. (argentina.gob.ar)
Paraguay: Línea 155 Salud Mental, servicio gratuito, confidencial, de cobertura nacional y disponible las 24 horas durante todo el año. (mspbs.gov.py)
Referencias Bibliográficas:
- https://www.mayoclinic.org/es/healthy-lifestyle/stress-management/in-depth/stress-symptoms/art-20050987
- https://www.mayoclinichealthsystem.org/hometown-health/speaking-of-health/emotional-exhaustion-during-times-of-unrest
- https://www.who.int/news/item/28-05-2019-burn-out-an-occupational-phenomenon-international-classification-of-diseases
- https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/mental-health-at-work
- https://mhanational.org/es/resources/im-feeling-too-much-at-once-dealing-with-emotional-overload/